LA SOMBRA DE LA TRAICIÓN

El silencio en el monte se había roto. No era el de un animal espantado ni el de una rama quebrada, era un silencio pesado, denso, cargado de la presencia del acero y la tecnología. La Cuarta Brigada del Ejército, junto con el CTI, no había llegado por casualidad. Habían llegado como cirujanos, con un corte preciso en el sector de Ituango, directo al corazón del campamento donde se escondía Andrés Ruiz Ruiz., alias «Manteco» La información había sido demasiado perfecta, demasiado rápida. Demasiado limpia.

Mientras los soldados rodeaban la zona, la duda se envenenaba entre los hombres de Wilmar de Jesús Molina Graciano alias «Tres Codos». ¿Quién cantó? La pregunta flotaba en el aire, más peligrosa que cualquier bala. Las miradas se cruzaban y ya no había confianza, solo sospecha. Y en medio de ese torbellino de paranoia, un nombre resonaba con más fuerza que otros: «Iván». No cualquier Iván, sino «Iván Mordisco» o «Marlon», los jefes de la estructura. ¿Habrían sido ellos? ¿Habían vendido a un hombre leal como «Manteco» para ganar un punto para su futura desmovilización, para limpiar su imagen, para simplemente deshacerse de un guerrillero demasiado problemático?

La idea era un veneno que se extendía por las venas. Si un jefe podía sacrificar a un guerrillero, ¿qué seguridad les quedaba a ellos? A los que aún estaban libres, escondidos en la maleza, escuchando el operativo a lo lejos, el miedo era ahora un compañero constante. Ya no era el miedo a una bala perdida en un combate, era el miedo a la puñalada por la espalda. Era el terror de saber que su propia sombra podría delatarlos, que el hombre con el que compartían el tinto de la mañana podía estar vendiendo su ubicación por unos pesos o por un cargo.

La captura de de alias «Tres Codos» no era solo la caída de un hombre. Era la prueba tangible de que estaban solos, de que la hermandad guerrillera era una mentira. Cada uno de ellos empezó a pensar en la misma cosa sus rostros lo demostraban quien nos traicionó, en la única salida que quedaba cuando tus propios jefes te consideran desechable. Entregarse. La idea, antes impensable, ahora a tomar forma. ¿Para qué seguir luchando por una causa que te traiciona? ¿Para qué seguir obedeciendo a unos «Ivanes» que te cambian por una operación de prensa?

El miedo que ahora sentían no era al Ejército. Era a ellos mismos. Era a la traición. Y en ese miedo, la semilla de la rendición empezó a germinar, sabiendo que el verdadero enemigo no siempre llevaba uniforme. A veces, llevaba el mismo rostro y la misma camuflada que tú.

Gustavo Petro denuncia presunto plan de atentado contra su vida y familia en Montería

El presidente Gustavo Petro denunció este martes 10 de febrero de 2026, durante un Consejo de Ministros celebrado en Montería (Córdoba), la existencia de un presunto plan para atentar contra su vida y la de su familia, en medio de una grave alerta de seguridad que obligó a modificar rutas de desplazamiento y a tomar medidas internas en las fuerzas de seguridad.
En una intervención que sorprendió a los presentes, el mandatario reveló que en los últimos días las autoridades encargadas de su protección detectaron maniobras dirigidas a asesinarlo. Según Petro, el plan incluyó la amenaza de un ataque armado contra el helicóptero presidencial en el que viajaba junto a sus hijos el lunes por la noche, lo que le impidió aterrizar en Montería y lo obligó a desviarse mar adentro durante varias horas.
«Yo tengo que confesar aquí, decirlo, que vengo de dos días no en brazos del amor, sino escapándome de que me maten», expresó el jefe de Estado, visiblemente afectado, al detallar cómo evitó el supuesto atentado aéreo. Añadió que, en un incidente previo, un alto oficial de la Policía Nacional —al que ordenó retirar inmediatamente del servicio— habría recibido instrucciones para introducir sustancias psicoactivas (alucinógenos) en uno de los vehículos de su caravana presidencial.
El objetivo de este montaje, según Petro, era desacreditarlo y sabotear la reciente reunión bilateral que sostuvo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 3 de febrero en la Casa Blanca. «Alguien le dio la orden para ponerme sustancias psicoactivas en el carro y destruir la reunión con Trump de alguna manera», afirmó, vinculando el complot a sectores interesados en afectar su agenda internacional y su lucha contra el narcotráfico.
Fuentes cercanas al gerente de RTVC Sistema de Medios Públicos, Hollman Morris, confirmaron que el plan descubierto también contemplaba acciones contra la familia presidencial, lo que eleva la gravedad de las amenazas. El anuncio se produjo en el contexto de un consejo ministerial enfocado en la emergencia por inundaciones en el noroeste del país, pero rápidamente escaló a nivel nacional e internacional.
Esta no es la primera vez que Petro alerta sobre riesgos contra su integridad. Desde su llegada al poder en agosto de 2022, ha mencionado en varias ocasiones la existencia de una «nueva junta del narcotráfico» —con presuntos aliados nacionales e internacionales— que busca eliminarlo. En septiembre de 2024, por ejemplo, citó una alerta de la DEA sobre un posible atentado con explosivos.
Hasta el momento, ni la Casa de Nariño ni las autoridades de seguridad (como la Policía Nacional o el Ejército) han emitido un comunicado oficial detallando investigaciones, capturas o evidencias concretas del supuesto plan. La denuncia se mantiene en desarrollo, mientras se espera que el Gobierno proporcione más precisiones sobre las medidas adoptadas para reforzar la protección presidencial y de su núcleo familiar.
El episodio intensifica el clima de polarización política en Colombia a menos de un año del fin del mandato de Petro, en un contexto marcado por tensiones con sectores opositores, debates sobre la seguridad nacional y el impacto de sus políticas en la lucha contra el crimen organizado.

Lorem Ipsum has been the industry’s standard dummy text ever since the 1500s.